Tokio blues (Norwegian Wood) - Haruki Murakami
¡Buenas tardes bonitos! Hoy os traigo mi gran descubrimiento, gracias a este libro conocí a este maravilloso autor: “Haruki Murakami”.
Una historia de amor triangular que se convierte en el relato de una educación sentimental pero también de las pérdidas que implica toda maduración. Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor -y único- amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.
Con un fino sentido del humor, Murakami ha escrito el conmovedor relato de una educación sentimental, pero también de las pérdidas que implica toda maduración. Tokio blues supuso el reconocimiento definitivo del autor en su país, donde se convirtió en un best seller.
Hace más de cinco años que me topé por primera vez con Haruki Murakami. Lo conocí gracias a esta novela, Tokio Blues. Fue amor total a primera lectura. Desde entonces, Murakami no es sólo uno de mis escritores favoritos o el que más. Por ello le tengo un cariño tan especial a Tokio Blues (Norwegian Wood). Considero que no es la mejor novela de Murakami, pero no deja de ser de las más especiales.
“Tokio Blues” fue un experimento. Un experimento que salió muy bien. Está claro que los que conocemos literariamente a Murakami, sabemos que Tokio Blues supone una diferenciación en la obra completa del escritor japonés. Es una historia normal y corriente. Es tremendamente nostálgica y bella, pero no tiene los elementos oníricos que le caracterizan. No mezcla la realidad con la ficción, simplemente nos topamos de frente con la dura realidad.
Esta novela nos trae los recuerdos de Toru Watanabe después de casi veinte años, gracias a una canción de The Beatles. Nos encontramos sumidos en el Tokio de los sesenta, en el centro de la vida universitaria de Watanabe. Su vida gira en torno a la profundidad del amor, el suicidio, la nostalgia y el dolor propios y de los que le rodean. Su corazón está divido entre Midori y Naoko. Y aunque parece una historia simple, su contextualización es única, sólo posible dentro del mundo murakamiano.
Los personajes son inolvidables. Toru Watanabe no es el típico personaje adolescente. Tiene una madurez y una serenidad que lo hacen totalmente incomparable. Es el hilo conductor de la novela y de la narración. No imagino Tokio Blues con otro protagonista. Es un chico normal y corriente, que estudia lo que le gusta, va a clase y trabaja de lo que puede. La humanidad que le caracteriza se apodera de las páginas de la novela y lo hacen aún más real.
Midori y Naoko, las protagonistas femeninas, son polos opuestos de un mismo imán. Naoko es la inestabilidad personificada. Su delicadeza y su debilidad le pasan factura y la llevan al sufrimiento. Watanabe quiere tener a Naoko entre sus brazos y liberarla de su vulnerabilidad. Por lo contrario, Midori es activa, intensa e increíblemente alegre. A pesar de la historia familiar que arrastra a sus espaldas, es capaz de sacar una sonrisa y conseguir que Toru se olvide de todo su alrededor.
Desde mi punto de vista, como en “Kafka en la orilla” (subiré la reseña mas adelante), las conversaciones son muy importantes. Le dan ritmo a la novela y marcan un antes y un después. Las conversaciones de Murakami son un sello totalmente singular, que cobran vida y estremecen al lector, sin dejar indiferente a nadie. Aunque son arduas, su profundidad no supone un problema, ya que son completamente adictivas y fáciles de seguir. Se ciñen al momento, a los sentimientos y a la personalidad de cada personaje y están cuidados hasta la perfección.
El desarrollo se basa en un largo flashback que tiñe de emotividad y nostalgia la historia completa, vista desde un claro punto retrospectivo. Las historias y los personajes secundarios se funden de manera imperceptible con la historia principal. No salen fuera del tono que impregna la novela y en algunas ocasiones, toman una relevancia indiscutible, ya que está plagada de personajes incalificables e inolvidables. Como suele ocurrir en las novelas de Murakami, la música (especialmente el jazz) son elementos fundamentales en la narración, la hacen más fluida y realista.
Como siempre, la prosa de Murakami no puede mejorar. Tiene una calidad suprema. Murakami cuenta una historia negra y perturbadora y la convierte en una gran y bella historia. Es completamente brillante. Es capaz de sumirnos en el mundo de Tokio Blues sin apenas percatarnos. Sus descripciones están plagadas de detalles necesarios para la recreación de la historia dentro de tu propia cabeza.
Después de todo esto, lo único que os puedo decir es que lo leais. Es un libro que amas u odias, pero es un libro que hay que vivir en primera persona, sin dejarse arrastrar por la opinión de otras personas. Es uno de los libros que adoro y que quiero releer en cuanto pueda.
Siento que me faltan muchas cosas que decir sobre esta novela, pero no soy capaz de sacar de mi interior las palabras que se merecen. Tokio Blues es una experiencia totalmente inigualable que hace falta vivir.
¡Un besito!
Iris










